Como he comentado ya en alguna nota anterior de este blog es sobretodo en los cachorros en donde la nueva energía se expresa con más fuerza. Todos los cachorros, no importa su especie, llegan con esta nueva vibración cargada de conciencia.
A menudo oigo hablar de niños índigo, niños cristal, niños arcoiris, diamante… me llama la atención que no se mencionan los cachorros de otras especies y acaba pareciendo que el proceso de cambio y toda esta evolución de la conciencia que estamos viviendo, que cada vez se expresa con más fuerza en la naturaleza y lucha por abrirse paso también entre la especie humana, es sin embargo, solo un tema de la especie humana encontrando su lugar en el cosmos.
Pero se trata de la Tierra, no de nosotros, es la Tierra la que cambia, la Tierra que como ser tremendamente consciente que es, elige evolucionar y se reposiciona dentro del cosmos que al tiempo cambia también pues todo está unido y nada puede cambiar sin afectar a todo lo demás. La separación no existe.
Y nosotros repetimos eso una y otra vez “Todo está unido, todos somos UNO…” pero no terminamos de romper las barreras que nos hacen sentir aparte. Y juzgamos a nuestro alrededor y preferimos a unos u a otros y seguimos creyendo en la competitividad y en las jerarquías basadas en mayor o menor.
Al poco de empezar a hablar con ellos, los animales, mientras me enseñaban a comprenderles a ellos, a las demás especies y al resto del universo, me dijeron lo siguiente:
“La idea de ser más y ser menos no existe en el universo, es solo una estructura mental humana. El resto del Universo no la observa”  Era mi perro Gastby quien me hablaba.
Y junto a estas palabras me llegó la información de cómo esta estructura nos impedía ver tantas cosas, ¡tanta vida!
 
Os invito a que dediqueis unos minutos a imaginar lo que cambiaría en vuestra vida si, tal y cómo dijo Gastby, la idea de más y menos, mayor o menor no existiese y solo existiese el orden en la igualdad, pero no la jerarquía tal y cómo la entendemos. ¿Cúanto miedo desaparecería?
 
Todo lo que nace vivo en la Tierra, sin distinción, trae la nueva vibración a la que la Tierra y con ella todos los seres vivos que la habitamos, nos estámos abriendo.
Los cachorros la traen, repleta de conciencia, y nos piden que escuchemos.
Cachorros humanos dispuestos a mantener su conexión con el resto de seres, pase lo que pase, cachorros de gato que se abren paso en lugares que nunca antes entendieron la energía felina y comienzan a trabajar las emociones inconscientes creando verdaderos saltos cuánticos en las conciencias de quienes les rodean, cachorros de araña que trepan sin miedo a humanos produciéndoles cosquillas y haciéndoles trascender su miedo. Indigos, cristales, arcoiris de todas las especies… Nuevos tipos de minerales que surgen por primera vez, nos cuentan los geólogos, en diferentes zonas del planeta…
Los cachorros de todas las especies llegan con sus misiones bien claras, y las honran cada día, cada vez con más fuerza, entregando su vida a ello, porque tal vez ese sea el único sentido de la vida, entregarla a la vida.
Vida que se entrega a la vida. Escuchemos a los cachorros, ellos saben enseñarnos cómo.

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