Estamos viviendo momentos de cambio profundo a todos los niveles. No se trata solo de un cambio de profesión, ni un cambio de estilo de vida, ni de gustos, tendencias o modas. Es algo más profundo, que afecta a toda nuestra especie viva donde viva, y que se manifiesta a todos los niveles. 

Se trata de un cambio de paradigma motivado por un profundo cambio en nuestra capacidad de percepción. No es una moda, no es pasajero, no tiene vuelta a atrás y no tiene precedentes que guíen nuestros pasos. 

Esta transformación se manifiesta a nivel físico, biológico, mental,emocional y espiritual… si me dejo algún aspecto de nuestra existencia seguro que también se ve afectado por este cambio, pues se trata de un cambio cualitativo y global.

La capacidad de comunicar telepáticamente con otros seres vivos es una de las capacidades que aparecen con esta nueva percepción que se abre paso en nosotros. Día a día durante más de una década he observado cómo nos vamos abriendo a ella y los cambios que implica en nuestra cotidianidad, en nuestra manera de relacionarnos con otras especies y hasta entre nosotros. Observo como cada día más y más gente se siente atraída por la Naturaleza, por los animales, por los árboles y plantas, empatizando con ellos, estableciendo vínculos a niveles que anteriormente resultaban increíbles; veo a mi sobrino con autismo cómo, mientras lucha por conseguir hablar, se logra comunicar por esta vía con su madre, cómo sus gatos le ayudan a realizar las conexiones necesarias para aprender a hablar y decir sus primeras frases… Nuestra sensibilidad y empatía para con seres de otras especies crece y nos permite descubrir  nuestro alrededor más vida de la que hasta ahora habíamos sido capaces de percibir. Así como nuestra relación con nuestra propia naturaleza, nuestro cuerpo y nuestra espiritualidad está cambiando también.

Me siento afortunada por esta primera fila de cambio en la que me veo situada gracias a la posibilidad de comunicar por telepatía con otros seres vivos.

Suelo  decir que hablar con casi más animales que humanos al día me ayuda a mantener la cordura en estos momentos convulsos. A través de ellos tengo una visión más amplia y rica, pero también un referente que en nuestra propia especie aún no podemos encontrar sobre cómo fluir con las nuevas maneras de percibir y desde donde crear manifestando ese nuevo paradigma en ciernes. Ellos nos muestran el mundo que nos espera “al otro lado” de los sistemas que ya se van manifestando obsoletos y en los que ya, el ser humano que florece, no encuentra cabida.

Cada día más nuestra cotidianidad se ve afectada por esta nueva manera de percibir y su fricción con las viejas maneras. Muchos vamos ya encontrándonos sin referencias ante un abismo que nos pide un salto de fé para poder comenzar una transformación sin garantías ni precedentes.

No son fáciles los cambios, nunca lo son. Llevan tiempo, necesitan espacio y, para fluir con ellos se hace siempre imprescindible soltar lo conocido y crecer en lo nuevo. Por eso  disfruto cuando veo las manifestaciones del nuevo paradigma apareciendo en cada rincón de nuestra existencia. 

Pero como digo, somos muchos, cada día somos más, y poco a poco llegaremos a ser todos. No hay vuelta a atrás posible pues nuestra biología no es tampoco ajena a esta transformación y para muchos la elección implica su salud. 

Por eso siento interesante compartir entrevistas como esta, realizada por Inma Sanchís para la Vanguardia hace ya más de un año, inspiradora y esclarecedora para quienes se ven necesitados de referentes humanos en este proceso de transformación individual y grupal en el que estamos sumergidos.

Un nuevo paradigma abriéndose paso en nuestra manera de entender el mundo. 

elisabeth

 

 

Elisabet Sahtouris, bióloga de la evolución y futurista

“Tengo 75 años. Nací en Nueva York y vivo en Mallorca. Divorciada, tengo 2 hijos y 3 nietos. Políticamente estamos en un momento para crecer. No veo diferencia entre la ciencia y la espiritualidad. Creo en un universo vivo. Tengo varios libros y una teoría sobre la evolución”

 

¿Futurista?
Estudio el pasado para saber a dónde nos dirigimos.

¿Y qué ha descubierto?
Un ciclo de madurez en la evolución. La teoría de Darwin se basa en la competición y la de Kropotkin en la cooperación. Si juntas las dos tienes una teoría completa.

¿Y en qué consiste?
Ya las primeras formas de vida tuvieron que pasar de una etapa juvenil a una de madurez para sobrevivir. En la etapa juvenil todas las especies son competitivas y creativas, luego pasan a la madurez, etapa en la que se dan cuenta que cooperar es más eficiente a nivel energético.

Todo comenzó con las bacterias.
Sí, la mitad de la evolución sucedió cuando sólo había bacterias en la tierra. Su fase juvenil ocasionó muchísimos problemas globales. Se comieron todos los azúcares y los ácidos libres que había en el planeta provocando una hambruna mundial, pero con esta crisis se volvieron creativas.

¿Y qué crearon?
Comida a partir del sol, del agua y de los minerales; es decir, inventaron la fotosíntesis. Y tuvieron tanto éxito que ocasionaron polución global, porque al hacer la fotosíntesis desprendían un gas residual, el oxígeno.

¿Y eso era contaminar el planeta?
Sí, porque el oxígeno es un gas letal para las moléculas, esa es la razón por la que todo el mundo toma antioxidantes, je, je. Al principio la tierra y el océano absorbieron el oxígeno. El resto se fue a la atmósfera, compuesta de un 21% de oxígeno.

¿Finalmente todo se equilibró?
Sí, con un 1 o 2% más de oxígeno en nuestra atmósfera todo se quemaría; y con un 1 o 2% menos no podríamos respirar.

¿Cómo se consiguió ese equilibrio?
El oxígeno estaba matando a muchas bacterias, así que unas se fueron hacia dentro de la tierra para escapar y otras desarrollaron una especie de escudo solar y comenzaron a utilizar el oxígeno para aplastar la comida (moléculas) y poder absorberlas, aprendieron a respirar. Estas eran las que tenían más energía, las más desarrolladas tecnológicamente; inventaron el motor eléctrico.

¿..?
Nosotros nos parecemos más a las bacterias que a cualquier cosa que haya habido entre ellas y nosotros. Ninguna otra especie natural ha causado tantos problemas globales como ellas y nosotros.

Nos pueblan.
Sí, estamos hechos de ellas. Tenemos diez veces más bacterias en nuestro cuerpo que células Clic para tuitear. Un científico dijo que tal vez nosotros seamos como grandes taxis que las bacterias inventaron para que las llevemos a través del tiempo de una manera segura.

No se olvide de contarme lo del motor eléctrico.
Las bacterias, que están hechas de 40 tipos diferentes de moléculas, tienen todas las partes de un motor, muy parecido a un motor humano pero mucho más eficiente. Lo usan para desplazarse de manera rápida. ¿Sabe lo que es el esperma?

Ahí llego.
Nadan con ese motor, ja, ja. La cuestión es que las bacterias mejor adaptadas, todavía en su fase juvenil, se hicieron imperialistas porque tenían que encontrar más comida, así que se metían dentro de otras bacterias, se comían sus moléculas y se reproducían dentro de ellas hasta extinguirlas.

Luego maduraron y dejaron de machacarse.
Sí, primero evolucionaron a raíz de esa gran crisis que produjeron la hambruna y la polución; y con el tiempo los tres tipos de bacterias empezaron a cooperar. Si descarga el limo de la pica que se forma por la humedad y lo observa por el microscopio verá algo parecido a Nueva York.

¡…!
Sí, sí, muchos edificios y estructuras, es sorprendente. Estas ciudades se convirtieron en un nuevo tipo de célula. Y las diferentes bacterias empezaron a tener una división del trabajo: unas producían la comida a través del sol, otras empujaban con sus motores a las que producían la comida…

Las ciudades nacieron de la cooperación entre las bacterias.
Sí, y de nuevo estas grandes células (las ciudades) estaban en fase juvenil. Durante miles de millones de años compitieron, hasta que aprendieron que es más rentable alimentar a tu enemigo que pelear contra él, evolucionaron en criaturas multicelulares y llegaron a una etapa madura de nuevo.

Y esas ciudades están en nosotros.
Y la historia continúa: durante 100.000 años los humanos vivimos de manera tribal, llegamos a ser cooperativos en los sistemas locales y crecimos, formamos ciudades y llegamos a los imperios que, en su fase juvenil, compitieron. Los primeros fueron imperios nacionales, ahora son los imperios de las corporaciones. Así que pienso que esta crisis nos llevará a la cooperación.

Nuestro cuerpo es como un planeta…
Un sistema muy evolucionado y un buen modelo económico. Tenemos cien trillones de células en el cuerpo y cada una de ellas es tan compleja como una ciudad humana. Cada una tiene unos 1.000 bancos (que regulan la economía global y dan a cada célula lo que necesita) y 30.000 centros de reciclaje.

¿Cuál es el futuro de la humanidad?
Esta crisis es biológica, y debemos elegir entre la extinción o la cooperación.