¡Hola!

¿Qué tal el eclipse de ayer? ¿Fuiste de los afortunados que lo vieron al menos parcialmente?

Lo cierto es que aunque no lo viéramos se hizo sentir ¿verdad? Había montones de lecturas sobre su significado, sobre su importancia, sobre … pero la verdad es que yo no me leí mucho porque lo que el cuerpo me pedía era silencio y escucha a lo que estaba sucediendo, sucediendo en mí, sucediendo a mi alrededor, sucediendo en las piedras y en las estrellas.

Así que, como el Sol, guardé silencio y escuché. Y resulta que entre todas las voces la voz que más se oía era la voz de los ancestros, hablando desde las montañas, desde los bosques, desde el mar y desde el cielo hablando de tiempos remotos y compromisos olvidados.

Los escuché hablando de despertar la memoria del corazón y escuchar su rugido. Hablando de leones, de baile, de canto y de conexión profunda con la Tierra… 

En fin, eso es lo que yo escuché 🙂 

Y entonces hoy alguien me envió esta foto del eclipse en algún lugar del mundo. Una fotografía que para mi representa maravillosamente la energía que ayer se movió y reinará en el planeta estos próximos meses.

 
 
Cada vez más siento que para entender los tiempos que llegan necesitaremos de la metáfora y el mito, de la poesía y la música, del arte; porque el corazón no puede ser explicado, sino evocado con la inspiración y su sabíduría no cabe en mero conocimiento. 

Ni siquiera el tiempo puede seguir comprendiéndose ya de manera lineal, ya no, y cada vez menos podrá serlo, sin el sentimiento de perdida de quien no lo abraza en su profundidad.

 
El caso es que esa espada resplandeciente en los cielos, me trae el eco de esas voces que se escuchan cada vez más claras, un rugido de león desde el mismo corazón de la Tierra al que todos estamos unidos.
 
Una espada de luz y verdad sostenida en total oscuridad recordándonos el valor, la belleza y la fuerza como camino a la Compasión que habita en los corazones de todos los seres vivos. Todas ellas energías a las que estamos siendo llamados a despertar. 
 
Está escrito en las piedras y lo cantan las aguas que bajan de las montañas:
 
Y es que cuentan las leyendas que ellos, los leones, conocieron bien el corazón humano en los tiempos en que era libre y resplandeciente como el Sol y que por eso ahora alumbran el horizonte del camino que nos toca recorrer. (Si no conoces esa historia puedes leerla aquí,)
Un camino que nos pedirá valor, fuerza, belleza y amor. Que nos llevará tiempo, no sabemos cuantas vidas, pero que todos estamos llamados a recorrer. 
 
Resulta que hace ahora justo tres años que recibí el Mensaje de los Leones Blancos para Crea Vida y releyéndolo comprendo mejor esas voces ancestrales que desde las piedras, desde los ríos y los bosques nos dicen,
 
 Pues no hay tiempo que perder. La tierra espera y la vida nos apremia. Es momento de atender el llamado, un mundo en unidad  y conexión aguarda por nosotros y se perfila ya en el horizonte. 
El trayecto puede ser largo pero sin duda será magnífico y merecerá la pena haberlo vivido. No escatimes, ponlo todo, el viaje lo merece.
Desde este instante, aquí y ahora, te deseo  ¡Amor, valor y humor en el camino!